Comisión de Víctimas de Nochixtlán.

Compañeras, Compañeros.

Hermanas, Hermanos:

Mi nombre es Damián Gallardo Martínez y soy un preso político más de este régimen corrupto y represor.

Han transcurrido desde mi detención y encarcelamiento injustos, sin que hasta la fecha el Gobierno Mexicano de respuesta favorable a la opinión 23/2014 de la Organización de las Naciones Unidas, quien desde esa fecha calificó como arbitraria y solicitó mi pronta liberación.

A pesar de las numerosas restricciones, así como el prolongado aislamiento e incomunicación al que se me tiene sometido en este penal de máxima seguridad. He podido tener noticias, siempre con retraso de los diversos acontecimientos acaecidos allá afuera, “en la libre” como solemos llamar en el argot penitenciario al mundo exterior. Así por ejemplo viví con indignación la desaparición de los 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa. He constatado desde mi celda, el odio de los poderosos y he sufrido en carne propia la criminalización de la lucha y la protesta social. He visto el rostro de un gobierno criminal, desvergonzado y cínico que siempre acude presuroso a lavarse las manos en los medios de comunicación con mentiras y palabras huecas para eximir su autoría en los crímenes de Estado.

Mis manos y pies en muchas ocasiones han ansiado sumarse al torrente de las marchas y protestas en la calle; al grito de consignas en los parques y plazas. Mi corazón y mente están siempre en y con las diversas luchas de nuestro pueblo.

Detrás de estos muros he visto con angustia e impotencia una y otra vez el caer de compañeros; algunos presos, otros exiliados, muchos asesinados por balas de odio, tan sólo por exigir o defender sus derechos a una vida digna.

Un ejemplo de resistencia que me ha acompañado a lo largo de estos años, ha sido la lucha de la CNTE, y del Movimiento Democrático de Los Trabajadores de la Educación en Oaxaca, quien, a pesar de sufrir los embates del estado, no han podido ser doblegados y se mantienen en píe, aun con los grandes retos y paradigmas que tienen que enfrentar, así como las dificultades que implica el presente momento histórico.

Desde mi encierro me he preguntado, ¿Quién sin ser un aliado del Estado puede negar la justeza de la lucha en defensa de la educación pública contra la reforma privatizadora del actual gobierno?, ¿Quién considera injusta la democracia sindical y la defensa de los derechos laborales de los trabajadores? ¿Quién se opone a la unidad del pueblo en sus diversas luchas?, sólo aquellos que por ignorancia intencional o “accidental” desconozcan la historia de lucha de nuestros pueblos y desconozcan las raíces profundas que unen las luchas y resistencias de los maestros, estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, profesionistas, en una misma barricada. Muestra de ello fueron las jornadas de junio del 2016 y concretamente la solidaridad que floreció el 19 de junio en Nochixtlán.

Este 19 de junio del 2017 se cumple un año ya de la agresión perpetrada por la policía federal y el régimen en contra del pueblo y en ella el artero crimen contra nuestros compañeros: Anselmo Cruz Aquino,Jovan Azarael Galán Mendoza, Jesús Cadena Sánchez, Oscar Nicolás Santiago, Oscar Luna Aguilar, Yalid Jiménez Santiago, Silvano Sosa Chávez, Omar González Santiago. Nos queda vivo el ejemplo de solidaridad entre las luchas del pueblo y la claridad de que el mejor homenaje a nuestros caídos, no es un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha.

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De manera muy personal, a través de este sencillo lienzo que les hago entrega, quise expresar mi rabia contenida contra los asesinos de nuestros hermanos, mi ternura hacia los caídos , mi admiración por su determinación en la lucha, mi solidaridad con los deudos, mi clamor de justicia; pero sobre todo, el llamado a no olvidar a nuestros hermanos muertos; ni lo valioso que fueron sus vidas, que hoy no están y nos hacen falta, porque cada uno de ellos era un hermano, un hijo, un padre, un amigo, un camarada, un novio, un esposo, una sonrisa, una presencia, una caricia, un hasta luego, un gesto, una mirada, un nombre, un oficio, unas manos que apretaban firme al saludar. Nunca fueron objetos ni cosas; tampoco querían ser mártires; solo lucharon y cayeron defendiendo una causa que consideraron justa y eso vale por siempre nuestra admiración y respeto, dado que fueron hombres sencillos capaces de defender sus verdades exponiendo sus vidas y no sólo sus palabras. No olvidemos el color de sus miradas, menos el color de la sangre. Es el recuerdo de nuestros compañeros muertos y el reclamo que nos harían en este momento, el motor que debe mover permanentemente nuestra practica y no solamente la triste esperanza de un futuro mejor para nosotros los vivos.

En este lienzo al óleo, en un formato de cartel, trato de plasmar el grito perenne de ¡NI PERDÓN NI OLVIDO!, que, a pesar del transcurso del tiempo, no permitamos que la desmemoria empañe la estrella roja de la lucha, la esperanza y la digna rebeldía.

 

JUSTICIA PARA NOCHIXTLÁN

PRESOS POLITICOS LIBERTAD

                CÁRCEL PARA ULISES RUIZ Y GABINO CUÉ

VIVOS SE LOS LLEVARÓN, VIVOS LOS QUEREMOS

DESAPARECIDOS PRESENTACIÓN

 

FRATERNALMENTE

                          Quien reconoce a sus hermanos por la esperanza y también porque defienden la vida como  fuego.

 

 

                                                  DAMIÁN GALLARDO MARTINEZ

                                                       PRESO POLITICO Y DE CONCIENCIA

 

                                          Centro Federal de Readaptación Social No 2 Occidente

Junio 19, 2017, Guadalajara, México.