22 de mayo de 2014.

 

En el marco de los Foros de Consulta Sectoriales “Hacia una Ley Estatal de Educación” convocados por la Sección XXII, Yesica Sánchez Maya, Abogada defensora de derechos humanos, Directora  adjunta de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad A.C., realizó la ponencia Los retos de una educación humanista y con perspectiva de género”, en ella la también fundadora del Colectivo Huaxyacac, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, Radar 4, de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México y de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos,  aseveró que hoy en Oaxaca nos encontramos ante la oportunidad de construir una Ley Estatal de Educación para el Estado acorde a las necesidades y que salvaguarde los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes.

 

 

Yesica Sánchez Maya, quien fuera presidenta de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh)  Oaxaca hasta el 2008 y militante activa del movimiento social oaxaqueño aseguró que “la reforma a la Ley Estatal de Educación para el Estado se ha vuelto un reto no sólo para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sino también para quienes somos polos críticos y de la sociedad misma”. En este contexto, uno de los mayores retos es garantizar una educación humanista con perspectiva de género en la que hombres y mujeres nos reconozcamos como diferentes, pero no por ello superiores o inferiores y en el que se respeten esas diferencias y en la que las opiniones divergentes nos enriquezcan y  nos permitan estar abiertos a la diversidad.

 

Señaló también que la perspectiva de género[1] “supone una toma de posición política frente a la opresión de género; una visión crítica explicativa y alternativa de lo que acontece en el orden de género, permitiendo analizar las profundas y complejas causas de dicha opresión y de los procesos históricos que la originan y la reproducen”.

 

En este reto, la labor de las maestras y maestros en las aulas es un  pilar fundamental para poner fin a la discriminación, desigualdad y violencia contra las mujeres. Una tarea ineludible es trasmitir saberes desprovistos de estereotipos de género, una educación no sexista en las y los educandos, que busque el crecimiento personal de los individuos despojados de todo tipo de prejuicios.

 

“Combatir el sexismo es combatir la concepción ideológica y la práctica que legitima la subordinación de la mujer y que la excluye de participar en igualdad de derechos y oportunidades, que el hombre; limita su acceso a los mismos lugares y a desempeñar las mismas tareas; asigna roles rígidos, así como características y formas de comportamiento a uno y otro sexo, lo que decanta en la discriminación por razones de sexo”.

 

Ejemplo de ello, son los libros textos, material didáctico, programas, entre otros, donde se resaltan las actividades realizadas por hombres, mientras se subestima, se omite o se invisibiliza a las mujeres y niñas.

 

Ante ello, y ante el evidente fracaso  del modelo educativo que se ha emanado exclusivamente de los Estados y que no ha cumplido a cabalidad con estas premisas, hemos atestiguado la permanencia de un Estado que viola derechos humanos, criminaliza la protesta social, que tolera y alienta el feminicidio,  así como violencia contra las mujeres.

 

La defensora aseguró que “es momento de iniciar cambios reales hacia un estado que trascienda la ignorancia y el analfabetismo en el que nos ha sumido un sistema capitalista y patriarcal y una gran oportunidad será la Nueva Ley Estatal de Educación emanada desde el Movimiento Magisterial y Popular de Oaxaca”.

 

La sociedad oaxaqueña está ávida de una Ley que se encamine hacia una educación apegada a la cultura universal de los derechos humanos, una educación que se encamine a reducir las violaciones de los derechos humanos y que contribuya a crear sociedades libres, justas, solidarias, críticas, pacíficas e igualitaria.

 



[1] Para ello entre otras cosas es necesario: Diferenciar las necesidades específicas de hombres y mujeres; las brechas existentes entre hombres y mujeres en cuanto al acceso y control de los recursos y a las posibilidades de desarrollo en general; las posibilidades para apoyar el desarrollo de habilidades y de acciones afirmativas para el adelanto de las mujeres, etc.